1 Rappi y PedidosYa entran solos Se conectan una vez y sus pedidos aparecen en el sistema sin que nadie los teclee. Cada plato de su catálogo queda emparejado con el tuyo, así la comanda sale sabiendo qué cocinar. Pones la comisión que cobra cada app y los reportes te enseñan lo que de verdad te queda.
2 Y tu propia carta, sin comisión Un enlace que mandas por WhatsApp o Instagram, con fotos, alérgenos y los agregados de cada plato. Lo que entra por ahí no paga comisión a nadie. Al cliente le pregunta el punto de ají y el término, igual que lo haría un mozo.
3 Todo en una cola, no en tres tablets Vengan de donde vengan, los pedidos esperan en el mismo tablero, ordenados por el que lleva más tiempo. Cada uno dice de dónde vino y, si es de una app, el número con el que el repartidor va a preguntar por él.
4 La cocina ve qué sale primero La comanda aparece al instante, ordenada por antigüedad, y el color del borde avisa cuánto lleva esperando. Un toque marca el plato en fuego, listo o entregado.
5 Se cobra y la caja cuadra sola Efectivo, tarjeta, Yape, Plin o saldo de la app de delivery. Al cerrar el turno el arqueo se hace a ciegas —cuentas primero y recién ahí ves si cuadra— y la diferencia queda declarada con nombre y hora.
6 Qué te cuesta de verdad cada plato Insumos con su receta, compras a proveedores y kardex. El stock baja al mandar a cocina, no al cerrar el día, así que a media tarde sabes si te alcanza el pescado.
7 Y cuánto queda al final Ventas por canal, por plato y por hora, con la comisión de cada app ya descontada. Es lo que permite decidir qué sacar de la carta y en qué canal subir precio, en vez de hacerlo a ojo.